En una oficina de veinte personas hay tres zonas críticas que se deterioran en cuestión de horas: sanitarios, cocineta y superficies de contacto frecuente como manijas, botones de elevador y teclados compartidos. Estas requieren intervención diaria, sin excepción.
Los pisos de áreas comunes toleran un esquema de barrido y trapeado diario más un pulido semanal. Las salas de juntas, en cambio, se limpian mejor por evento: después de cada sesión larga, no en un horario fijo que casi nunca coincide con el uso real.
Recomendamos una limpieza profunda mensual de cristales interiores, sillas de tela y ductos visibles, y una intervención trimestral de alfombras con inyección y extracción. Ese calendario mantiene el ausentismo por enfermedades respiratorias notablemente por debajo del promedio.
El error más común es contratar el servicio en horario laboral. Mover a una persona de limpieza entre escritorios ocupados duplica el tiempo efectivo y molesta al equipo. Un turno de 6:00 a 9:00 hrs cuesta lo mismo y rinde el doble.