La mezcla más peligrosa y también la más frecuente es cloro con productos que contienen amoniaco, como muchos limpiavidrios. La reacción libera cloraminas, gases que irritan las vías respiratorias y en espacios cerrados pueden provocar edema pulmonar.

Cloro con vinagre o con cualquier ácido, incluidos los limpiadores de sarro, libera gas cloro. Es la razón por la que nunca debes usar dos productos distintos seguidos en un baño sin enjuagar y ventilar entre uno y otro.

Vinagre con bicarbonato, en cambio, no es peligroso: es inútil. Se neutralizan mutuamente y lo que queda es agua ligeramente salada con burbujas. Sirve para destapar coladeras por efecto mecánico, no para limpiar.

Otro error es sobredosificar el concentrado. El exceso de producto deja una película pegajosa que atrapa más polvo del que quitaste, y en pisos de duela puede opacar el sellador de forma permanente.

La regla operativa que seguimos en Nítidora: un producto por superficie, respetar el tiempo de contacto indicado en la etiqueta, y ventilar siempre. Nada de mezclas caseras improvisadas dentro de casa de un cliente.